Previsión de las FF.AA.
El Gobierno ha repuesto hace poco en el tapete el tema de la previsión de las FF.AA., de antigua data, pero aún pendiente. Al respecto, el ministro de Defensa ha destacado que en 2005 el fisco gastará más en personal militar en retiro que en actividad.
En general, es la misma proporción que se ha mantenido en los últimos 30 años: el doble de pensionados que de personal en servicio activo.
Varias razones explican históricamente el déficit: el Estado rara vez materializó su aporte patronal a la Caja de Previsión; asimismo, los sucesivos gobiernos han recurrido a medidas paliativas —y distorsionadoras— para mejorar el sueldo del personal activo, disminuyendo, de paso, su propio aporte previsional, entregando beneficios que no se consideran sueldo para los efectos previsionales, pero sí para los tributarios. Por su parte, el Legislativo tampoco ha escatimado beneficios a quienes jamás cotizaron para obtenerlos; el caso más patente es el del desahucio, que se hizo efectivo a todo el personal el día de aprobación de la ley respectiva, lo que produjo una merma de recursos que aún sigue pesando.
También se ha incorporado a la Caja de Previsión de la Defensa Nacional a personal que nunca cotizó en ella. También contribuye al déficit el permanente intento por dicha caja de solucionar los problemas habitacionales y de salud de sus afiliados, con dineros que, originalmente, estaban dedicados sólo a la previsión. Para ésta, el personal de las Fuerzas Armadas cotiza el seis por ciento de su salario o pensión, más 0,5 por ciento adicional para el fondo de revalorización de pensiones. Para salud, cotiza seis por ciento de su salario o pensión, más un complemento que es variable según la institución (en la Armada equivale al 2,5 por ciento de la pensión). El salario de las FF.AA. ha sido tradicionalmente bajo, y los comandantes en jefe han debido recurrir a compensaciones habitacionales, de salud y de bienestar para mantener al personal en sus filas. Otras soluciones esbozadas parecen ser teóricas y de muy compleja aplicación en estas instituciones. Se enteran ya 25 años del sistema de AFP, de no mediar el cual el Estado estaría hoy subvencionando no sólo a la Capredena, sino, con probabilidad, a todo el resto del sistema previsional. Esto mueve a pensar que las soluciones para el personal militar en retiro deben buscarse apelando a los mismos criterios de racionalidad económica que se aplican en aquél.
(publicado en sección editorial del diario El Mercurio )

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